sábado, 25 de agosto de 2012


¿PARA QUÉ…?






Queridos amig@s:


Una vez más, me hallo aquí sentada frente a la pantalla del ordenador, deseando compartir todas las experiencias que me brinda la Vida, que digiero poco a poco, que disfruto con mi Alma… a través del corazón.

Tengo treinta y dos años recién cumplidos, y sé poco de la Vida. Y de las pocas cosas que sé, solo me atrevo a compartir esas que, considero, pueden seducir desde y con Amor a quienes evolucionan al mismo ritmo que el mío, o a quienes se sienten identificadas con los sentimientos que contienen mis palabras, y con quienes todo o parte de lo que nace y queda plasmado en estos párrafos resuena, por alguna sencilla razón, en sus corazones. Para todas esas personas que me leéis, ¡GRACIAS! ¡Gracias por hacer que la Vida sea un cúmulo de experiencias amorosas a compartir!

A raíz de los últimos acontecimientos de mi Vida -un despido laboral por reducción de plantilla, con la consiguiente adversidad de no poder hacer frente a los pagos que conlleva mantener un hogar- esta será la tercera vez en mi vida que me quedo sin “mi pequeño lugar en el mundo”, que parto de cero sintiendo cierto desamparo, cierta incertidumbre, sin la sensación de seguridad que proporcionan un techo y un bolsillo “estables”.

Desde niña, albergo un sueño y un deseo: el sueño de poder trabajar algún día con niños que carecen de cariño y de un hogar; y el deseo de encontrar mi pequeño lugar en el mundo. Ese pequeño gran espacio personal en el que, al abrir, entornar y/o dirigir la puerta a su correspondiente cierre, hallas la intimidad que has albergado en él, con mimo, con amor. Ese pequeño gran lugar donde puedes expresar, compartir y disfrutar de todo aquello cuanto eres, con total confianza. Ese hogar en el que mi hijo, Noah, descubre el significado de la familia, la importancia de compartir pequeños grandes momentos consigo mismo y con las personas que ama, que le aman.

En estos momentos, con unas provocadoras y seductoras lágrimas de emoción, recuerdo dos momentos esenciales en mi vida. Para redactar sobre el primero de ellos, mi corazón retrocede en el tiempo veintiséis años y me transforma en una niña de cinco años, compartiendo mesa con mis padres y con mis hermanos. El primer recuerdo, me confiere como la expectante niña que está a punto de abrir la boca para confesarle a su papá -quien ha solicitado que comparta con él la profesión que desearía desempeñar una vez hubiera llegado a la etapa adulta- cuál es mi verdadera vocación: “¡Quiero ser misionera y escritora, papá!”- le respondí con unos ojos abiertos como platos, con la boca a rebosar de satisfacción personal. El segundo recuerdo es reciente, se cultivó en mi corazón hace seis meses, cuando abrí la puerta de mi nuevo hogar y me senté a llorar en el sofá del salón, agradeciéndole a la Vida las múltiples sensaciones de libertad que sentía una vez hube depositado la última maleta en el suelo del recibidor y hube cerrado la puerta de entrada para dar la bienvenida a la intimidad familiar: “¡Al fin, mi hogar en el mundo!” “¡Al fin, un pequeño gran espacio en el que poder desempeñar los mil y un papeles que, durante años y años, había ideado en mi corazón, que tan bien designaban las funciones que deseaba desarrollar como niña, como mujer, como madre, como amiga, como trabajadora, como emprendedora, como ser humano!”

            Siempre había añorado ese espacio en el mundo en el que dar rienda suelta a todas las experiencias que te han conferido como un ser humano con unos valores y formas de proceder determinados en el ámbito familiar. ¡Deseaba experimentar mi propia forma de proceder! Tras perder todas mis posesiones dos veces, la primera vez por ser fiel a los dictados de mi corazón y decantarme por la escritura y la segunda vez por caer enferma y no poder hacer frente a los pagos, con mi tercer hogar sentía que podía crear un auténtico núcleo de Amor.  Y, pese al poco tiempo que he tenido para poder crear de la ilusión una factible realidad, lo he conseguido. Noah y yo, lo hemos conseguido. Sin él, el milagro de crear una familia hubiera sido impensable: su magia, su dulzura, su inocencia, sus mil y una facetas, han sido imprescindibles para lograrlo. ¡Gracias, Noah! Y, cómo no, sin la entrada y salida a nuestro templo de personas que han llenado este espacio de sonrisas, de lágrimas, de momentos únicos e irrepetibles que permanecerán  en el Alma de este hogar… eternamente. A todos los que habéis formado parte de nuestras vidas durante este tiempo, GRACIAS.

            En estos instantes, recuerdo mi viaje a Kenia, en otoño de 2011. Con emoción, me detengo a pensar en todos los niños que conocí y que supe que habían dejado sus hogares por ser fieles a los dictados de su corazón. Para todos ellos, y a pesar de las duras y nefastas consecuencias que derivaban de ésta, su decisión se basaba en continuar recibiendo abusos de toda clase por parte de sus familiares (abuelos, padres, tíos, hermanos, etcétera…) o vivir en las calles; entre tener o no tener algún alimento, aunque el que sostuvieran entre sus manos hubiera sido extraído de un cubo de basura y apestara o supiera a podrido. ¡Para todos ellos representaba, quizás, el único manjar del día; y por él podían incluso pegarse o matar! De repente, pensar en ellos, recordar la viva expresión de sus ojos, su inquebrantable fe en la Vida y en los designios de Amor en sus circunstancias de Vida, me han conmocionado a la hora de hacer maletas. De repente, y a falta de cinco días para abandonar mi casa y elegir el que será mi nuevo destino,  siento, y lo siento profundamente, que el hogar que he deseado construir con fervor a lo largo de toda mi vida siempre ha existido en mi corazón. ¡El hogar de mi hijo, mi hogar, es el corazón que llevamos con nosotros, que compartimos y engrandecemos por el mero hecho de desear crear una realidad hermosa, una realidad colmada de Amor!  Y, aunque parezca cosa de locos, el hecho de no haber tomado una decisión sobre mi siguiente destino, me ha hecho que experimente un desarraigo total. Por lo pronto, he saboreado las sensaciones que experimentaba de niña, cuando el mundo que confería en mi corazón se reducía a un pequeño gran globo terráqueo, a un mapamundi que carecía de fronteras divisorias entre pueblos, entre razas, entre seres humanos. Y ese mundo ideal, lleno de posibilidades, era el mismo que me inducía a escoger miles de alternativas para establecerme como misionera; como escritora de personas desamparadas anhelando recibir una realidad diferente y esperanzadora al cubrir no solo las carencias alimenticias sino también las afectivas, las educativas, etcétera. De repente, he sentido que todo lo que he experimentado hasta ahora, todos los encuentros y desencuentros, con sus lecciones… tienen un sentido esencial en mi vida, incluyendo la sensación de no pertenecer a ninguna frontera, a un hogar que no contenga “corazones” en su interior.

            He titulado a este puñado de frases atadas “¿Para qué?”. No es un título casual. No, no lo es. En el momento pasamos por ciertas vicisitudes, solemos detenernos a preguntarle a la Vida: “¿Por qué?” “¿Por qué a mí?” “¿Por qué en este justo instante, en el que tenía todo cuanto necesitaba tú, Vida, has decidido arrebatarme lo que más quería, lo que más anhelaba, lo que me daba alas para vivir, lo que me mantenía en la creencia de estar “viva” o “viviendo una vida plena y feliz”?” ¿Cuántas veces hemos formulado ese “por qué”, a lo largo de nuestras vidas? ¿Y cuántas veces nos hemos desesperado tratando de hallar un sentido al aparente sinsentido que nos ha conducido a vivir de un modo que, creemos, no merecemos, no se ajusta a lo esperado, a lo ceñido, al guión que habíamos programado y que prometía ser eterno…? Yo no sé vosotros. Yo sé que me he formulado ese “¿Por qué a mí?”… cientos de veces.

            Al respecto, solo puedo expresar lo siguiente: la Vida es de todo menos estática. La Vida siempre quiere lo mejor para nosotros, aunque creamos lo contrario. La Vida no te quita nada, solo dispone las circunstancias necesarias para que hallemos el sentido de nuestras vidas, de forma coherente con lo que somos. La Vida que “nos arrebata” a nuestros seres queridos, nos da la oportunidad de que aprendamos a vivir no sin ellos, sino para que aprendamos a vivir en nosotros mismos. Hace varias semanas, tuve la bendita oportunidad de conocer a un padre de familia cuya mujer había fallecido recientemente. Tras leer mi libro, “El abrazo del oso”, se puso en contacto conmigo y decidimos citarnos en mi casa. Tras varios minutos conversando, ambos llegamos a la conclusión de que todo lo que él tenía que aprender de la Vida ahora era todo aquello a lo que más había temido hacerle frente mientras su mujer vivía: ser el motor de su hogar y tomar decisiones, encargarse del cuidado y educación de sus hijos, etcétera. Estas lecciones que la Vida, incluso su mujer, le habían conferido durante la última etapa de su vida   le han convertido en un buscador de sí mismo, en alguien que desarrolla su confianza a fin de compartirla con sus tres hijos. Precioso, ¿verdad?

            Ese “¿Para qué”? es símbolo de que todo lo que vivimos no es fruto del azar. Todo, absolutamente todo lo que vivimos tiene un sentido único para nuestras vidas y nuestro desarrollo íntimo como seres humano, que es extensible a todas las personas que nos rodean y nos acompañan en la apasionante aventura de vivir.

            Perder mi trabajo, perder una casa, perder casi todas mis posesiones materiales… me conduce hacia un reto fascinante: la conquista auténtica de mí misma que, consciente e inconscientemente, vaticinaba desde hacía meses. El frenético ritmo laboral al que me había esclavizado para hacer frente a los pagos apenas me permitía tiempo para abordar las tareas de la Asociación, para disfrutar de mis seres queridos, además de conducirme a un cansancio físico que rozaba la extenuación. Si me detengo a pensar en los últimos meses de mi vida, la petición más reiterada que le formulaba a la Vida consistía en disponer de tiempo, o quejarme por carecer de él. Detenerme a sentir el latido de la Vida, sentir lo que ella me pide que haga en estos momentos, el sentido o el “para qué” de mis circunstancias actuales, me dirige, de manera sencilla y natural, a un propósito más hermoso del que podría haber logrado si me hubiera dejado arrastrar y vencer por mis propias expectativas personales.
- “¿Para qué, Vida…?” – le pregunto, dejando asomar un cierto titubeo.
Pregunta a la que ella me responde con contundencia, con plena confianza, con la sabiduría que solo ella es capaz de portar en sí misma:
- “Para que admires a los que te han brindado su apoyo, en estos momentos. Gracias a ellos, comprendes el valor del amor, de la fraternidad, de la amistad. Para que puedas constituir una organización que pueda arropar también a las tareas de la Asociación y disfrutar atendiendo a personas, compartiendo tareas con tus compañeros, expandiendo la apertura espiritual; para que puedas cobrar un salario y disponer de tiempo libre para disfrutarlo con tus seres queridos y escribir. Para que, pasito a pasito, puedas obtener la formación y los recursos necesarios con los que ayudar a familias con carencias afectivas, educativas y económicas…”.

            Finalmente, he comprendido que no hay puertas que se cierran, solo puentes y pasarelas que se disponen, según necesitemos, de un modo u otro para que hallemos la forma más sana de alcanzar nuestros propósitos. Unos propósitos que aparecen si ponemos todo nuestro empeño en escuchar los latidos de nuestro corazón y seguirlos, aunque ser coherentes con ellos implique, como en mi caso, apostar por lanzarnos a un precipicio donde es imposible visualizar el fondo. Seguramente, en tales circunstancias, la Vida nos pide que confiemos en ella tanto como ella confía en nosotros. Así pues: ¡Confiemos en nosotros mismos! ¡Confiemos en la Vida! ¡La Vida, y nosotros como parte intrínseca de la Vida,  lo merecemos!

“… ¿Y mi valor? Intervino el León en tono ansioso. Estoy seguro de que te sobra valor respondió Oz. Lo único que necesitas es tener confianza en ti mismo. No hay ser viviente que no sienta miedo cuando se enfrenta al peligro. El verdadero valor reside en enfrentarse al peligro aun cuando uno está asustado, y esa clase de valor la tienes de sobra…”
Lyman Frank Baum
“El Mago de Oz”
Un abrazo enorme, enorme…
Con Amor,
Vanessa Aguilar

sábado, 11 de agosto de 2012


                 

LA VIDA NOS QUIERE FELICES




                 Queridos amigos:

            Hace mucho  tiempo que no escribo en este blog. Pese a mis constante             promesa “serle fiel a las pequeñas grandes cosas de la Vida”,  es cierto que, las circunstancias personales del día a día, me han conducido a vivir, durante los últimos meses, de un modo vertiginoso: esa insaciable contrarreloj inhumana, habitual en personas que no degustan el sabor de un buen café y/o se detienen a contemplar las mil y una caricias que nos regala constantemente los pequeños grandes momentos que no valoramos, y que contienen Vida.
            Hay quienes opinan que la Felicidad se basa en determinados momentos, en momentos puntuales –exclusivos de acontecimientos grandiosos (nuestro primer beso, nuestra primera relación sexual, el día de nuestra boda, el nacimiento de nuestros hijos, etcétera)-, sin tener en cuenta aquellos otros que, por erróneamente considerarlos eternos, perecen en la guillotina de la rutina; cuando no somos capaces de regalarnos a nosotros mismos, y como mínimo, tres momentos al día de pleno disfrute personal: aparcando nuestra mente de las preocupaciones, conflictos, expectativas, intereses que, por sí misma, ésta genera; tomando consciencia de que un segundo de vida que creemos rutinario es un único e irrepetible, pues este segundo desechado jamás regresará a nuestras vidas.
           La Vida, con todo lo que implica vivirla, es una constante senda repleta de momentos únicos e irrepetibles; es una oportunidad constante de Amor colmada de insaciables gestos, caricias, palabras y silencios perecederos para la rutina e inmortales para el Alma. Siempre y cuando en el deseo de experimentarla seamos capaces de abrir nuestro corazón a ella, comprobaremos que lo único que nos pide la Vida es que seamos felices. Por lo tanto, ser felices o no va a depender únicamente de nuestra actitud frente Ella.
            Por el intrépido afán de recuperarme de años y años de enfermedad -temiendo a la muerte física y a no disfrutar de los abrazos de las personas que más amo- cerré los ojos a mis propios deseos personales, a mi propia Vida, para concedérselos a todos aquellos mortales que, consideraba, no sabían vivir y que, a diferencia de mí, sí poseían salud para hacer de sus sueños una realidad inmortal. Abrirles los ojos a esa vida plena y hermosa, que había advertido durante mis años postrada en una cama, se convirtió en una necesidad primordial para mí, quizás en mi única necesidad. Me equivoqué en el planteamiento, ahora lo sé. He aprendido a vivir a través de las experiencias de innumerables personas que han compartido uno o varios tramos de su vida conmigo. He aprendido a vivir la Vida a través de la gratitud que posee el valor de la escucha, de la entrega incondicional. No obstante –y a pesar de que soy capaz de adivinar el Amor que yace oculto en cualquier Alma, aun cuando este parece ser  fruto de una experiencia carente de Amor-, me olvidé de realizar el mismo ejercicio conmigo misma. Para vivir plenamente, solo es necesario que una persona sea capaz de ser y de mostrar la persona que cultiva ser, a diario. Una cosecha plena, en la medida que apostamos por vivir no solo como si hoy fuera el último día de nuestras vidas, sino por la grandeza que supone ser coherentes con los propios dictados del corazón. Y para ello, no basta con vislumbrar el amor en todos los rincones, parcelas, situaciones, personas que contienen Vida... también es necesario que seamos capaces de sentir que nosotros, por el simple hecho de vivir, somos una pequeña gran hazaña de ese Amor por el que se rige toda nuestra existencia, y que puede vislumbrarse por doquier.
            Cuando el camino que transitamos se tuerce, cuando nos alejamos del propósito de vivir -y que sólo se ciñe a vivir con Amor la propia vida- la Vida, infinitamente más sabia que nosotros, pone a nuestra disposición una serie de regalos para que volvamos a reencontrarnos con nosotros mismos. Y el regalo más hermoso de las últimas semanas, ha sido cruzarme en el camino de una persona que ha sido capaz de desvelarme de qué manera vivir sin verme en la necesidad de excluirme a mí misma de la Vida: ¿Acaso vivir no implica que yo también tenga el derecho de concederme, como mínimo, tres momentos al día para amarme a mí misma...?
            No importa cuántas veces caigamos, solo cuántas veces seamos capaces de levantarnos. No importa cuántas veces nos distraigamos, porque hasta las distracciones forman parte del camino hacia la plenitud. No importa vivir cumpliendo deseos ajenos, aunque ahora sepa que incluirse en ellos, indistintamente de cuáles sean las propias circunstancias personales, signifique multiplicar y disfrutar del Amor recibido, del Amor entregado.
            Pensar en Amor, nos aportará pensamientos hermosos. Ser la acción de los propios pensamientos amorosos, quizás… el principio de una relación personal coherente con aquello que somos: Amor. Compartir esa acción: una suma de Amor constante. 
            Podemos vivir una vida plena, aun viviendo en las peores circunstancias. Podemos vivir como prisioneros inamovibles de un colchón y sentirnos las personas más libres que existan sobre la faz de la Tierra, si comprendemos que aun en las peores circunstancias  hay Vida en nosotros. Podemos vivir el poco tiempo de Vida que tenemos apostando por ser los hacedores de esos sueños ajenos si en el sueño que vivimos nos comportamos, para con nosotros mismos, en los protagonistas principales de nuestra propia vida. No sé mucho de grandezas, pero si hay una aserción que he constatado a raíz de las últimas semanas es que: la Vida nos quiere felices.
            Con Amor, a un gato gris.
           
Vanessa Aguilar


            

jueves, 5 de enero de 2012

Día 12 de enero de 2012. Presentación del libro "El Abrazo del Oso" en Valencia.


Queridos amigos:

El próximo día 12 de enero, a las 20h, tendrá lugar la presentación del libro "El Abrazo del Oso" en la ciudad de Valencia.
El evento se realizará en El Café de les Hores, situado a escasos metros de la Plaza de la Virgen. Concretamente, en la Calle Conde Almodóvar, número 1.
El acto será inaugurado y guiado por: Joan Alexis Ribes y José Ignacio Romá.
Para mí, es un placer invitaros y poder compartir, con vosotros, un trocito de mi vida. Y, cómo no, poder escuchar y abrazar un trocito de la vuestra.
Siempre con Amor,
Vanessa Aguilar

martes, 3 de enero de 2012

Entrevista radiofónica: Entendiendo la muerte.



Querid@s amig@s:

Comparto con vosotros una entrevista de radio para el programa La Clave Oculta, para el que participé hablando sobre el momento de la transformación o muerte, entre otras cuestiones.
Un abrazo enorme, de todo corazón.
Vanessa


http://www.ivoox.com/entendiendo-muerte-con-vanessa-aguilar-audios-mp3_rf_970424_1.html

miércoles, 28 de diciembre de 2011

Abrazos de Oso...


De todo corazón, deseo que vuestras vidas se llenen de acciones tan sencillas, tan hermosas... como la que llevan a cabo este grupo de jóvenes italianos. 
En ocasiones, el gesto más simple, puede transformar el día, la realidad, la vida de otra persona...
Los abrazos contienen más palabras de lo que pensamos. A veces, causan más efecto que una charla. 
Los abrazos forman parte del lenguaje simbólico del alma, mediante ellos nuestras almas se funden durante un instante...
Con Amor,
Vanessa

http://www.youtube.com/watch_popup?v=hN8CKwdosjE

sábado, 24 de diciembre de 2011

Feliz Navidad...


La Navidad no es un momento ni una estación, sino un estado de la mente. Valorar la paz y la generosidad y ser agradecido es comprender el verdadero significado de Navidad. La Navidad no es un acontecimiento, sino una parte del hogar que cada uno lleva siempre en su corazón.
¿Qué es la Navidad?
Es la ternura del pasado, el valor del presente y la esperanza del futuro. Es el deseo más sincero de que cada taza se rebose con bendiciones ricas y eternas, y de que cada camino nos lleve a la paz.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Si tú, yo. Si yo, tú.

 Querid@s amig@s:

Con todo mi cariño, os adjunto este precioso enlace. Se trata de un vídeo que reúne todos los valores de la amistad.
Un abrazo enorme, de todo corazón.
Con Amor,
Vanessa Aguilar


http://www.facebook.com/photo.php?v=1518778293475

martes, 1 de noviembre de 2011

Presentación del libro "El abrazo del oso" en Madrid

Por: Juan Manuel Galván 




        La tarde del pasado viernes, 28 de octubre, Vanessa Aguilar presentó en Madrid, en las instalaciones de Ecocentro, su libro "El abrazo del oso", publicado por Ediciones Luciérnaga. Aquellos que asistimos a esta primera de las tres presentaciones que tendrán lugar en diferentes ciudades (Barcelona y Valencia aguardan a diciembre), nos encontramos con un acto sencillo, próximo, cálido, casi familiar, en el que Vanessa se deshizo del discurso que había preparado anteriormente y decidió dejar al descubierto su gran corazón, para hablar por boca de éste, sin que el guión que reposaba sobre la mesa lograra bajar en ningún momento su mirada hacia el papel escrito. Y es que el corazón, amigos, no titubea cuando quiere que le oigan, no flaquea cuando muestra su verdad y no vacila cuando hay personas que necesitan escucharlo. Por ello, no fue un episodio extraño que el auditorio se contagiara de la visible emoción que Vanessa experimentó en varios momentos del acto: de principio a fin resultó un bonito evento con emociones compartidas.

         Si tuviera que vestir esta presentación pública con una sóla palabra, con una sóla voz, ésta sería "valentía". Valentía por comparecer ante un nutrido grupo de asistentes que escuchó con atención todo lo que nuestra amiga y compañera tenía que decirles. Valentía por derribar los últimos muros tras los que Vanessa se ocultó durante sus años difíciles. Valentía por contar con palabras la verdad sobre la muerte que se custodia en este libro. Valentía por enfrentarse a los miedos humanos sin esconderse. Valentía por tender su mano a personas que necesitan cogerla. Y valentía por recoger el testigo, el legado, el mensaje de aquellos que antes que ella explicaron al mundo que la muerte no existe y por continuar su labor. 

         Resultó una encantadora presentación de su libro: preciosa charla, preciosas palabras, preciosa firma de ejemplares, preciosa tarde... Gracias, mi querida Vanessa, por contribuir a desmitificar la muerte ahuyentando a los fantasmas del miedo y la inconsciencia, gracias por la aportación personal que significa este libro al consuelo de aquellos que atraviesan el doloroso trance de haber perdido a sus seres queridos. Gracias por transmitir tu sólida esperanza a los que, en silencio, sufren un duelo. Gracias por estos momentos inolvidables. Y el agradecimiento por todo tu afán de los que sabemos que te desvives por este proyecto. 

        Tras la charla de presentación en la sala habilitada para el acto, tuvo lugar en la librería de Ecocentro la firma de ejemplares de "El abrazo del oso", para el público asistente, de la que os adjunto esta fotografía. Un abrazo para todos.

sábado, 17 de septiembre de 2011

El Abrazo del Oso








Querid@s amig@s:


Comparto con vosotros el libro que, recientemente, me ha publicado la editorial Luciérnaga.

"El abrazo del oso" ha marcado un antes y un después en mi vida, ya que en él narro las experiencias que he vivido, que me han ayudado a crecer y a comprender el verdadero papel de nuestra experiencia como seres humanos, así como la inexistencia de la muerte cuando ésta es comprendida como la extinción de la Vida.

La muerte no existe. Sin duda alguna, es el medio para que el alma pueda liberarse del cuerpo físico, una vez ha concluido su experiencia en esta forma de vida, una vez ha llegado el momento de que prosiga su camino hacia otras formas de la existencia.

Con todo mi cariño, adjunto el enlace donde aparece el precioso texto explicativo que, Juan Manuel Galván, amigo y compañero de la Asociación "El Abrazo del Oso" escribió como reseña para la solapa y contraportada de la obra.
Un fuerte abrazo para tod@s.
Con Amor,
Vanessa Aguilar
http://www.edicionesluciernaga.com/es/llibre/el-abrazo-del-oso_14660.html

domingo, 31 de julio de 2011

El valor de la iniciativa


Queridos amig@s:


Comparto con vosotr@s este precioso vídeo, que, no casualmente, llegó a mi vida a través de mi amiga Sonrisa.

" ...A veces se necesita de un pequeño ejemplo para que salgan grandes cosas de la mano del hombre...". Pablo Sager

Un abrazo enorme.
Con Amor,

Vanessa Aguilar


martes, 12 de julio de 2011

Hoy...

Queridos compañeros:

Comparto con todos vosotros este precioso escrito que escribió una íntima amiga mía. Un ser humano excepcional, una mujer de bandera que, habiendo superado su propio duelo, decidió compartir el aprendizaje incluso en ese viaje doloroso, intransferible y personal que la ha llevado a un encuentro consigo misma.
Este texto, venía acompañado de un vídeo que no puede pasar desapercibido y que, junto con su escrito, me ha sonsacado las sonrisas propias de la satisfacción personal de un trabajo realizado, su trabajo realizado, y también las lágrimas propias de la emoción que produce ver cómo un ser querido alza sus manos al cielo para enseñarnos que, por encima de cualquier vicisitud, lo más importante sigue siendo vivir, vivir, vivir...
Con todo mi cariño, para todos vosotros.
Vanessa

 
Hoy comienza el principio de mi nueva vida,
hoy decido aceptar mi realidad tal como es,
y no como me gustaría que fuera-
Hoy acepto mis cualidades, mis virtudes,
mis dones así como mis defectos,
también acepto que los demàs solo
aportan lo que pueden en cada momento
y a veces lo que aportan no me gusta,
ni siquiera les gusta a ellos
pero es lo que hay.

Hoy valoro que todo lo que ocurre
es un regalo para nuestro aprendizaje.
Hoy comprendo que no estoy sola,
que tengo todas la ayudas que necesito,
incluso la mejor, mi Yo interior, mi Sabiduría . 
 
Hoy se que merezco todo lo bueno de la vida, y me dirijo en linea recta a conseguirlo,
para bien mío y de los que me rodean.
Hoy decido ser mi propia guia, con la ayuda de la guía Divina,
y decido vivir una vida llena de júbilo, felicidad, amor y belleza,
y también decido que cuando ésto no se de,
pondré optimismo para seguir deseándolo.

Hoy doy gracias por todo lo que me ha tocado vivir,
por el conocimiento que tengo de mi misma
y la compasión que soy capaz de generar a los demás,
doy gracias porque todo sucede para mi bien,
y porque me espera una hermosa vida en la que puedo y quiero hacer mucho bien.

Gracias por acompañarme en el camino, gracias por estar ahí, gracias por existir.
Con Amor.

L.P.
 
 
 
 

martes, 5 de julio de 2011

La ventana




Había una vez dos hombres, los dos con enfermedades graves, en la misma habitación de un gran hospital.

Pese a ser una habitación minúscula, tenia una ventana que miraba al mundo. A uno de los hombres, como parte de su tratamiento, se le permitía sentarse en la cama durante una hora por la tarde (algo relacionado con la extracción de liquido de sus pulmones. Su cama estaba junto a la ventana. Pero el otro hombre debía pasar todo el tiempo acostado boca arriba.

Todas las tardes, cuando el hombre que estaba al lado de la ventana se instalaba para su hora, pasaba el tiempo describiendo lo que veía afuera. Al parecer, la ventana daba a un parque en el que había un lago. En él había patos y cisnes y los chicos se acercaban para arrojarles pan y hacer navegar sus barquitos. Los enamorados caminaban tomados de la mano junto a los árboles y había flores y canteros de césped y juegos. Y al fondo, detrás de la hilera de árboles, se veía un espléndido panorama de la ciudad, recortada contra el cielo.

El hombre acostado escuchaba las descripciones que le hacia el otro, disfrutando cada minuto. Oía que un chico, casi se había caído al lago y lo lindas que estaban las chicas con sus vestidos de verano.

Las descripciones de su amigo, en definitiva, le hacían sentir que prácticamente podía ver lo que pasaba afuera.


Una tarde muy agradable, se le ocurrió: ¿Por qué el hombre de la ventana debía tener todo el placer de ver qué pasaba?¿ Por qué no iba a tener él una oportunidad? Se sintió avergonzado, pero cuanto más trataba de no pensar así, más quería el cambio.

¡Haría cualquier cosa! Una noche, mientras miraba el techo, el otro hombre se despertó de repente con tos y ahogos, y trato desesperadamente de alcanzar el botón para llamar a la enfermera. Pero él lo observo sin moverse, incluso cuando el sonido de la respiración se detuvo.

A la mañana, la enfermera encontró muerto a su compañero y, en silencio se llevaron su cadáver.

Cuando lo consideró oportuno, pregunto si no podían cambiarlo a la cama que estaba al lado de la ventana. Lo trasladaron, lo instalaron y lo pusieron cómodo. En cuanto se fueron, con dificultad se incorporo y se asomo a la ventana.

ENFRENTE HABIA UNA PARED BLANCA...
Muchas veces hacemos daño a gente sin motivo, cuando lo único que trata es de animarnos y de que veamos la vida de la mejor manera.

lunes, 30 de mayo de 2011

La cárcel del tiempo


Para el despertador del hombre años hace que has nacido. Para aquel calendario sólo optas prometer un mes a expirar.
Para la piel que habitas ya eres tronco de inadmisible regreso. Y de cara al vecino ya eres o fuiste: un niño, un adolescente, un hombre, un anciano...
La vida se asemeja a un circo ambulante y como tal se nos muestra expectante y repleta de pruebas. En el espectáculo cualquier ser humano da vida a un trapecista y, ajeno al aplauso esperado, observa la cuerda y observa la vida.
Primer tramo, primer paso... y esta vez aferrado con fuerza a la cuerda de madre.
Primera caída, primer zarandeo... junto al expectante público que te observa, que te ríe, que te grita, que te impone, que te aplaude, que te espera, que te ama, que protesta. Entre ellos, y el más importante de todos, uno mismo.
Al frente continúa la eterna cuerda. Ante ella... el pavor de cruzar defraudando a los tuyos, defraudándonos a nosotros mismos.
Miedo del propio miedo, el trapecista teme lo eterno. Por primera vez, siente que es más fácil resguardarse en tramos pequeños y revestirlos con nombres que ampliar su visión al total de la cuerda. Del mismo temor a la no sujeción surgen las cortas distancias del hilo. Finalmente, el trapecista decide restringir el total de sus pasos, acotar su horizonte en pasos pequeños que son aparentemente visibles, que son aparentemente seguros. ¡No obstante, la cuerda es la misma! ¡Y da igual acotarla o alargarla, romperla o concluirla!
De esta manera es como el ser humano da vida al tiempo. No obstante, y más allá de un vocablo temporal, la cuerda sólo es cuerda...
Ahora, el trapecista es capaz de comparar lo andado con el tramo a seguir y, a su paso, es capaz de ignorar el tramo presente. Entonces, y mientras la caída del ayer se resuelve mañana, comienza a renegar del momento actual.
Ahora, mientras es capaz de acomodarse en un tramo que ya no mira, es capaz también de entristecerse contando los pasos ya dados.
Ahora, y tras la fiesta anual de tarta inventada, el trapecista convive restándole un día al futuro y sumándole cifras a un tiempo pasado.
Ahora, sucumbido a un reloj de pulsera, es capaz de llorarle a un tiempo que él mismo inventó. En definitiva, excusas para encubrir la incertidumbre que nació de una cuerda sin signos.
El tiempo es la fracción inventada de un presente que allana el vasto infinito del amor que somos, del miedo que somos. Y el trapecista es capaz de subyugarse a esa fracción temporal que él mismo creó, para cruzar la cuerda renegando de la espontaneidad, para ejercer un control sobre la incognoscible existencia, para creer que su vida únicamente dependerá de la edad, de los meses, de un frustrante recuento.
Y ahora es cuando el trapecista acabará siendo lo que es: un esclavo del propio recuento y un esclavo de la propia existencia.

Un fuerte abrazo, compañeros.
Con Amor,
Vanessa Aguilar

domingo, 29 de mayo de 2011

Lucha por lo que quieres

Queridos amigos:

Comparto con vosotros este precioso vídeo lleno de valores: esperanza, humildad, coraje, constancia y fe.
Así actúa el Amor. 

Un fuerte abrazo,
Vanessa Aguilar



jueves, 19 de mayo de 2011

Un automóvil nuevo








"Un joven muchacho estaba a punto de graduarse, hacía muchos meses que admiraba un hermoso coche deportivo que vio en un concesionario. Sabiendo que su padre podría comprárselo le dijo que ese coche era todo lo que quería.
Conforme se acercaba el día de graduación, el joven esperaba por ver alguna señal de que su padre hubiese comprado el coche. Finalmente, en la mañana del día de graduación, su padre le llamó a que fuera a su habitación. Le dijo lo orgulloso que se sentía de tener un hijo tan bueno y lo mucho que lo amaba.
El padre tenia en sus manos una hermosa caja de regalo. Curioso y de algún modo decepcionado, el joven abrió la caja y lo que encontró fue una hermosa Biblia de cubiertas de piel y con su nombre escrito con letras de oro. Enojado le gritó a su padre diciendo: "Con todo el dinero que tienes, y lo único que me das es esta Biblia". y salió de la casa.
Fue tanta la decepción del joven que se fue de la casa a hacer su vida.
Pasaron muchos años y el joven se convirtió en un exitoso hombre de negocios. Tenia una hermosa casa y una bonita familia, pero cuando supo que su padre que ya era anciano estaba muy enfermo, pensó en visitarlo.
No lo había vuelto a ver desde el día de su graduación. Antes que pudiera partir para verlo, recibió un telegrama donde decía que su padre había muerto, y le había heredado todas sus posesiones, por lo cual necesitaba urgentemente ir a la casa de su padre para arreglar todos los tramites de inmediato.
Cuando llegó a la casa de su padre, una tristeza y arrepentimiento llenó su corazón. De pronto, empezó a ver todos los documentos importantes que su padre tenía y encontró la Biblia que en aquella ocasión su padre le había dado. Con lagrimas, la abrió y empezó a hojear sus paginas. Su padre cuidadosamente había subrayado un verso en Mateo 7:11

"Y si vosotros siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, cuanto más nuestro Padre Celestial dará a sus hijos aquello que le pidan"

Mientras leía esas palabras, unas llaves de coche cayeron de la Biblia. Tenían una tarjeta del concesionario de coches donde había visto ese coche deportivo que había deseado tanto. En la tarjeta estaba la fecha del día de su graduación y las palabras: TOTALMENTE PAGADO.

¿Cuantas veces hemos rechazado y perdido las Bendiciones de Dios porque no vienen envueltas en paquetes hermosos?"


Un fuerte abrazo, compañeros.
Gracias, Carlos, por mostrarme este precioso cuento.
Con Amor,
Vanessa Aguilar

viernes, 6 de mayo de 2011

¿Por qué la gente grita?



        Un día Meher Baba preguntó a sus mandalies lo siguiente:- ¿Por que la gente se grita cuando están enojados?:
        Los hombres pensaron unos momentos:
        Porque perdemos la calma - dijo uno - por eso gritamos.-
        Pero ¿por qué gritar cuando la otra persona está a tu lado? - preguntó Baba - No es posible hablarle en voz baja? ¿Por qué gritas a una persona cuando estás enojado?
        Los hombres dieron algunas otras respuestas pero ninguna de ellas satisfacía a Baba.
        Finalmente él explicó:
       Cuando dos personas están enojadas, sus corazones se alejan mucho. Para cubrir esa distancia deben gritar, para poder escucharse. Mientras más enojados estén, más fuerte tendrán que gritar para escucharse uno a otro a través de esa gran distancia.
       Luego Baba preguntó:- ¿Qué sucede cuando dos personas se enamoran?
       Ellos no se gritan sino que se hablan suavemente,¿por qué? Sus corazones están muy cerca.
       La distancia entre ellos es muy pequeña.
       Baba continuó - Cuando se enamoran más aún, qué sucede? No hablan, sólo susurran y se vuelven aun más cerca en su amor. Finalmente no necesitan siquiera susurrar, sólo se miran y eso es todo. Así es cuan cerca están dos personas cuando se aman.
      Luego Baba dijo:
      -Cuando discutan no dejen que sus corazones se alejen, no digan palabras que los distancien más, llegará un día en que la distancia sea tanta que no encontrarán más el camino de regreso.

Por: Carlos García

viernes, 29 de abril de 2011

El Efecto Sombra: tus zonas oscuras...

      
         Queridos amigos:


       Con mucho cariño, comparto este precioso documental titulado "El Efecto Sombra", que me regalaron mis amigos Juanjo y Anahí.
       Indiscutiblemente, todos los seres humanos poseemos en nosotros mismos la corriente de dos fuerzas opuestas: la Luz y la Oscuridad.
       Lamentablemente, fundamentalmente debido al legado de creencias que nos han dejado algunas respetables pero dañinas formas de pensamiento global, hemos considerado nuestra propia oscuridad como una parte "maligna", "perjudicial", "dañina", "indeseable", que hemos temido expresar por miedo a ser rechazados por otras personas. Unas creencias que, sin lugar a dudas, han derivado en la represión colectiva de todos los sentimientos oscuros que forman parte de nuestra escuela de la Vida y de nuestra innata esencia humana y divina, provocando: la división de nuestra energía, de nuestra mente, de nuestras emociones. Y, cómo no, dando lugar a: fuertes desequilibrios emocionales, a un sinfín de enfermedades.

        Desde que inicié la preciosa aventura de redactar y compartir experiencias y toda clase de información vinculada al fomento de la Consciencia y del Amor a través de este blog, he deseado poder plasmar el poderoso efecto que produce en nosotros la Confianza.

        Confiar es depositar todo lo que uno es en manos de la Vida. Todas las cualidades y dones que nos han sido entregados por la Vida, no son fruto de una casualidad. En todo caso, son los atributos que Amor (Dios) nos ha otorgado para que llevemos a cabo el o los propósitos que nos ha encomendado durante el período que nuestra alma ha decidido y pactado libremente con Él transitar por la transitoria escuela terrestre. Confiar es saberse, conocer, reconocer y sentirse parte de un Plan de Amor perfecto, más allá de los miedos que surgen cuando desconfiamos y consideramos que nuestras vidas son el reflejo de nuestros deseos, de nuestras expectativas, de la ilusión que fomentamos cuando nos creemos divididos de la Vida y de todo lo que existe en ella.

        En torno al conocimiento del significado que posee la palabra "confianza", soy capaz de transmitiros la importancia que reside en amar todos aquellos dolorosos episodios que todos y cada uno de nosotros hemos vivido; pues, pese a la carga oscura que se alberga en todos ellos, son ellos los que nos conceden la posibilidad de evolucionar, de crecer, de transformarnos en personas dignas y nobles. Confiar en los capítulos oscuros que hemos vivenciado y/o vivimos, nos ofrece la posibilidad de abrazar la Vida con más fuerza, de saberse y reconocerse con esa fuerza invisible divina que nos brinda, con su incondicional Amor, la posibilidad de experimentar todos los sentimientos humanos sin distinción.

        La Oscuridad es una parte necesaria en nuestras vidas, tan necesaria como lo es la Luz. De todos nosotros depende hacer un uso constructivo o destructivo de ella. No obstante, abrazarla, amarla, etc. es fomentar la Luz que habita en nosotros, ya que Luz y Oscuridad son expresiones opuestas pero idénticas: cuando existe una gran dosis de Oscuridad, también existe una mayor probabilidad de transformarla en Luz.
        Un fuerte abrazo, compañeros de camino.
        Con Amor,
    
Vanessa Aguilar





Parte 1


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Parte 3


Parte 4


Parte 5


Parte 6


Parte 7

jueves, 28 de abril de 2011

El Amor todo lo puede




Un día aparece alguien en tu vida, un total extraño, una persona que se quiere acercar a ti. Pero has pasado por tantas situaciones difíciles que no sabes si podrás volver a confiar en alguien. Te preguntas para qué tratar con esa persona, si todo acabará igual que siempre, para qué darle una oportunidad si te va a fallar y la cabeza se te llena de pensamientos contradictorios, si abrirte a esa persona o no…

He aprendido que en la vida nada es por azar sino que Dios todo lo tiene previsto, Él sabe a quien pone en tu camino y hasta cuando, por qué lo pone y por qué te lo quita, eres tú quien tiene que descubrirlo, pero él sabe por qué lo hace.
Pero finalmente eres tú quien decide si darle o no la oportunidad a las personas que se presentan en tu vida. A veces perdemos nuestra oportunidad de ser realmente felices por miedo a que nos vuelva a pasar aquello que ya nos pasó anteriormente junto a otra persona. Cuando este miedo, y esta duda nos corroe la cabeza, rara vez podremos encontrar nuestra alma gemela.
Uno quisiera poder darle una oportunidad a esa persona, pues parece una persona buena, preguntándose incluso si tal vez este sea el que Dios puso para ti... Pero no es eso lo que ocurre, primero llega a nuestra mente que "este es igual a los otros", que "me va a fallar". Pero hay que verlo desde otro punto de vista, nadie es perfecto, todos fallamos alguna vez, sólo que dependiendo del error se perdona o no.
Un día aparecerá "ese alguien" en tu vida, y tú tal vez no lo dejes entrar, puede que lo pierdas para siempre por culpa de tu desconfianza. No dejes que eso te pase o lo lamentarás mucho. Recuerda que Dios te lo pone en el camino, tú, y sólo tú decides si estar o no con esa persona que Él te ha mandado.
No pienses que cuando una relación se acaba hay que buscar culpable, no lo hay, ya que si se acabó es porque no era amor verdadero, ese amor que lo puede todo y no encuentra fallos mientras siempre sale adelante.
Concédanse una oportunidad y arriésguense un poco, pues tal vez esa persona que aparezca en sus vidas sea la indicada, y si no le dan esa oportunidad puede ser que lo pierdan por siempre. No se den por vencidos ya que Dios sabe lo que hace y conoce lo mejor para nosotros, pero recuerden que Él sólo nos lo pone enfrente, de nosotros es la decisión de si le permitimos entrar o no.
Si alguien te pide la oportunidad de conocerte, de comenzar una amistad, de iniciar una relación, puede que arriesguen mucho porque son dos lados de una moneda, hay un 50% de posibilidades tanto de ganar como de perder, pero nunca lo sabrán si no lo intentan.
El Amor comienza por la amistad, la confianza, el respeto, la entrega, la fidelidad, un beso, un suspiro, un abrazo, una sonrisa, un pensamiento, una palabra, etc. Si alguien ha de llegar a tu vida dale una oportunidad, ya que no sabes si ese es quien Dios te ha mandado para ser feliz.
No duden de Dios, porque nadie está por encima ni sabe más. Él siempre te pondrá varias puertas, es tu decisión elegir la más correcta puesto que todas si Él las puso son correctas. Tu deber es escoger la mejor, y te aseguro no te arrepentirás si así lo haces.
El Amor todo lo puede, pero si es verdadero y mutuo.

 Texto de: Silvano Antonio Veloz

domingo, 24 de abril de 2011

Los videntes del camino...

       
        
        Queridos compañeros, queridos videntes del camino:

        Comparto este fabuloso vídeo que me regaló mi gran amiga Lourdes. Un vídeo como respuesta a las preguntas que se formulan todas aquellas personas que están inmersas en el despertar del camino espiritual, del camino de Amor (Dios). 
        Un fuerte abrazo para todos. 
        Os Amo. 
Vanessa  Aguilar





jueves, 21 de abril de 2011

El Amor todo lo transforma...


Comparto con todos vosotros este precioso vídeo animado, que una princesa me regaló durante el día hoy. Un vídeo que anima a todo ser humano a seguir esta cita que, en su día, nos regaló esa gran alma llamada Gandhi: "Sé tú el ejemplo que quieres ver en el mundo".
Las imágenes, el texto y la melodía no tienen desperdicio.
Un abrazo, amigos y compañeros de camino.

Vanessa Aguilar