viernes, 4 de marzo de 2011

LA CAÍDA DEL IMPERIO


  Con todo mi cariño, para Vicent.

La ignorancia humana ha desestimado al sueño, como si éste se tratase de un simple juego de niños. Señores, señoras: los hombres ya no pueden soñar. El maletín y la corbata se subastan hoy para el que, sin aliento, busque en su zaguán: su pelota y su peonza, su silbato y sus canicas.
Atrás se quedaron las ilusiones y los recuerdos para el tren de los años. Pues hoy, el árbol desnudo del alma se cobija en un cuerpo, aparentemente sin indicios de luz, aparentemente sin cobijo alguno para la esperanza.
Hoy, el actor humano sale a escena y, canjeando el sabroso juego del alma por el de las apariencias, interpreta a un recluso social ávido y desesperanzado. 
Hoy, son los aplausos del prejuicio quienes impiden al sueño retomar su lugar. 
Hoy, es el llanto reprimido del niño que habita en todo ser humano quien denota cautivo la caída de ese imperio llamado Amor. Desde esta concepción: los caramelos son reemplazados por los puros, los abrazos por leves sonrisas, las cartas se confunden con recibos y los llantos son cambiados por suspiros y bramidos represores.
Hoy, el adulto se confiere desde un canon marcado por lo establecido y, encerrado en su zaguán, pervierte su ingenio individual mientras se vende a los miedos, a la opinión y al olvido. Lamentablemente, el sueño es concebido como inmaduro, mientras lo genuino que habita en el propio interior se transmuta en simples mitos tildados de rarezas.
Mas, la suave presencia del sueño se percibe y se muestra en las tristes madrugadas.
Mediante los sueños, los límites descubren en el infinito su propia prisión y la vejez rememora satisfecha la cercana infancia. 
Mediante los sueños, el poder de la palabra resurge feroz y el  infinito transcurso del tiempo se libera de las horas.     
Mediante los sueños, las manos descubren en los surcos de sus dedos la inocencia de sus juegos. 
Mediante los sueños, la cordura reconoce estar inmersa en la locura y la perfección descubre en sí misma su propia imperfección.
Mediante los sueños lo imposible se hace posible.
Mediante los sueños, las pesadillas logran ver los deseos distorsionados y los individuos, como cebollas con capas, logran configurar en su inmaculado, imperecedero e invencible interior el renacer de su propio imperio.
Vanessa Aguilar





          
       

viernes, 25 de febrero de 2011

LA PEQUEÑA ALMA Y DIOS






        Queridos amigos:

        Hace unos días una encantadora persona, Lourdes, me hizo entrega de este precioso cuento escrito por Neale Donald Walsch, autor de Conversaciones con Dios I, II y III. 
        Este relato nos ofrece la oportunidad de  considerar la verdadera causa que hay detrás de todas aquellas experiencias que consideramos y/o tildamos de "buenas" o "malas". Así mismo, nos muestra el Amor Incondicional de Amor (Dios) hacia todas sus criaturas, y cómo aquéllos que consideramos nuestros enemigos son, en realidad, ángeles enviados por Él, con el propósito de que experimentamos y crezcamos en: tolerancia, compasión, humildad, perdón, etc. En definitiva, para comprender los pactos que realizamos con otras almas antes de encarnar en este formato de la Vida y darnos la oportunidad de descubrir quiénes somos realmente.
        Con todo mi cariño,
        Vanessa Aguilar


        "... Esta parábola apareció de forma ligeramente distinta en Conversaciones con Dios I, y la narré en las ciudades de los Estados Unidos donde se me invitó a pronunciar conferencias u ofrecer charlas desde los púlpitos de varias iglesias. Finalmente, la recreé como un libro para niños, con ilustraciones a color, debido a los comentarios de tantas y tantas personas que me escribieron o hablaron conmigo después de las conferencias, opinando que "sería un cuento para niños perfecto". Creo que esta parábola vino directamente de Dios, y sé que cualquier niño que la conozca quedará bendecido por ella...". Neale Donald Walsch



         Había una vez, una pequeña alma que dijo a Dios:
         – ¡Ya sé quien soy!
         Y Dios le contestó:
         – ¡Maravilloso! ¿Quién eres?
         La pequeña Alma contestó a toda voz:
         – ¡Soy la luz!
         Dios sonrió ampliamente:
         – Así es – exclamó – Tú eres la Luz.
         La pequeña Alma estaba feliz, porque había comprendido lo que todas las Almas del reino trataban de entender.
         – ¡Hurra! ¡Esto es fantástico!
         Pero poco después ya no le bastó con saber quién era.
         Sentía cierta inquietud en su interior, porque quería ser lo que era.
         Así, la pequeña Alma volvió a hablar con Dios (lo cual no es mala idea para todas las Almas que quieren ser Quienes Son realmente), para comunicarle sus ideas:
        – ¡Hola, Dios! Ahora que ya sé quién soy, ¿es bueno serlo?
        Dios respondió:
        – ¿Quieres decir que deseas ser Quien Ya Eres?
        – Pues... verás. Una cosa es saber Quién soy, y otra muy distinta es serlo realmente. Quiero sentir cómo es ser la luz.
        – Pero si ya eres la luz - repitió Dios, sonriendo otra vez.
        – ¡Sí, pero quiero saber cómo se siente serlo! -exclamó la pequeña Alma.
        – Creo que debí imaginármelo -repuso Dios, riendo-. Tú siempre has sido la más aventurera
        Y, tras un instante, la expresión de Dios cambió.
        – Pero hay una cuestión...
        – ¿Qué es? -preguntó la almita.
        – ...Que no existe otra cosa además de la Luz. No creé otra cosa que lo que tú misma eres. Así, no hay un modo sencillo para que experimentes Quién eres, puesto que no hay nada que no seas.
       – ¿Cómo? -repuso la Pequeña Alma inocente, estaba un poco confundida.
       – Piénsalo de este modo. Eres como una vela en el sol. Ya estas allá, junto con millones y gaguillones de otras velas que forman el sol. Y el sol no podría serlo sin ti, porque le faltaría una de sus velas, y así no podría brillar tanto. Pero saber que eres la Luz estando dentro de la Luz... ése es el problema.
       – Tú eres Dios, ¡ya se te ocurrirá algo!
Dios volvió a sonreír:
       – Ya pensé en algo. Puesto que no puedes sentirte la Luz al estar en ella, te rodearé de oscuridad.
       – ¿Qué es la oscuridad?
       – Es aquello que tú no eres.
       – ¿Tendré miedo de la oscuridad? -gimió la almita.
       – Sólo si así lo quieres -respondió Dios-. A decir verdad, no hay nada que temer, a menos que así lo decidas. Nosotros inventamos todo eso. Fingimos.
      – ¡Ah! -exclamó la pequeña Alma, que ya se estaba sintiendo mejor.
      Entonces Dios explicó que, para poder experimentar cualquier cosa, se requiere de su opuesto.
      Ese es un gran don, porque sin él no podrías conocer cómo es todo lo demás. No podrías saber qué es lo caliente sin lo frío, el arriba sin el abajo, lo rápido sin lo lento. No podrías saber qué es la izquierda sin la derecha, el acá sin el allá, el ahora sin el después.
         –Y así -concluyó Dios -al verte envuelta en la oscuridad, no cierres el puño ni alces la voz para maldecirla. Más bien, sé Luz entre las tinieblas, y no te enojes por ello. De ese modo sabrás Quien Eres Realmente, y también los demás lo sabrán. Permite que tu luz brille para que todos sepan que eres alguien muy especial.
        – ¿Quieres decir que está bien que los demás sepan que soy alguien muy especial? -inquirió la Pequeña Alma.
        – ¡Por supuesto! -rió Dios- ¡Está muy bien! Pero recuerda que “especial” no quiere decir “mejor”. Todos son especiales, cada uno a su modo. Pero hay muchos que no lo recuerdan. Entenderán que está bien que sean especiales sólo cuando tú misma sepas que está bien ser especial.
        – ¡Fantástico! -exclamó la almita, quien bailaba, reía y daba saltos de felicidad – ¡Puedo ser todo lo especial que quiera!
        – Sí, y puedes serlo a partir de ahora mismo -agregó Dios, quien bailaba y saltaba y reía con la pequeña Alma-. ¿Qué parte de lo especial quieres ser?
        – ¿Qué parte de lo especial? No te entiendo.
        – Verás... -le explicó Dios- Ser la Luz es ser especial, y eso está hecho de muchas partes. Ser generoso es ser especial. Ser amable es ser especial. Ser creativo es ser especial. Ser paciente es ser especial. ¿Se te ocurren otros modos de ser especial?
        La pequeña Alma quedó en silencio por un instante:
        – ¡Se me ocurren muchas formas de ser especial! -exclamó luego-. Es especial ayudar a los demás. Es especial compartir. Y ser amistoso también es ser especial. ¡Ser considerado con los demás es ser especial!
        – ¡Así es! -concordó Dios-. Y tú puedes ser todas esas cosas, o cualquier otra parte de lo especial que desees ser, en cualquier momento. Eso significa ser la Luz.
        – ¡Ya sé lo que quiero ser! -anunció la Pequeña Alma, muy emocionada Quiero ser la parte de lo especial llamada “perdonar”. ¿No es especial perdonar?
        – Oh, sí -aseguró Dios-. Eso es muy especial.
        – Entonces, eso quiero ser. Quiero perdonar. Quiero experimentarme a mí misma de ese modo.
        – Bien -dijo Dios-. Pero hay algo que debes saber.
        La Pequeña Alma comenzaba a impacientarse. Parecía que siempre había complicaciones.
         – ¿De qué se trata? -suspiró.
         – No hay nadie a quien perdonar.
         – ¿Nadie?
         La Pequeña Alma apenas podía creer lo que estaba oyendo.

         – ¡Nadie! -repitió Dios–. Todo cuanto hice es perfecto. No hay una sola Alma en toda la creación que sea menos perfecta que tú. Mira a tu alrededor.
         Entonces la Pequeña Alma se dio cuenta de que se había reunido una gran multitud. De todo largo y ancho, de todos los rincones del Reino, habían venido Almas, porque se había corrido la voz de que la Pequeña Alma sostenía una extraordinaria conversación con Dios, y todos querían oír lo que decían.
Viendo a las incontables Almas reunidas, la almita tuvo que coincidir: nadie parecía ser menos maravilloso, menos magnífico o menos perfecto que ella misma. Tal era el esplendor de las Almas reunidas y tan brillante era su Luz, que la Pequeña Alma apenas podía sostener su mirada.
        – ¿A quién perdonar entonces? -preguntó Dios.
        – ¡Oh, creo que esto será muy aburrido! -gruñó la almita-. Quería experimentarme como El Que Perdona. Quería saber como es esa parte de lo especial.
        Y, así, supo cómo es estar triste.
        Pero entonces un Alma amistosa salió de entre la multitud:
        – No te preocupes Pequeña -le dijo-. Yo te ayudaré.
        – ¿De verdad? -replicó, con el rostro iluminado-. ¿Pero qué puedes hacer?
        – Puedo darte a alguien para que lo perdones.
        – ¿Puedes?
        – ¡Desde luego! -canturreó el Alma amistosa-. Puedo ir a tu siguiente vida y hacer algo para que lo perdones.
        – Pero... ¿Por qué habrías de hacerlo? -preguntó la Pequeña Alma-. Tú que eres un Ser de tan absoluta perfección. Tú que vibras con gran rapidez creando una luz tan brillante que apenas puedo verla. ¿Qué podría hacer que frenaras tu vibración hasta que tu luz se hiciera oscura y densa? ¿Qué podrías hacer tú, que eres tan ligera como para bailar en las estrellas y desplazarte por el Reino a la velocidad del pensamiento, entraras a mi vida y te volvieras pesada como para hacer una cosa tan mala?
        – Es muy fácil –repuso el Alma Amistosa–. Lo haría porque te amo.
        A la Pequeña Alma le sorprendió la respuesta.
        –No te asombres -le dijo el Alma Amistosa-. Tú hiciste lo mismo por mí. ¿No lo recuerdas? Hemos bailado juntas muchas veces, por eones y eras. Durante todos los tiempos y en muchos lugares hemos jugado juntas. Simplemente no lo recuerdas, Ambas hemos sido todas las cosas. Ya fuimos el Arriba y el Abajo, la Izquierda y la Derecha. Fuimos el Acá y el Allá, el Ahora y el Después, Fuimos lo Masculino y lo Femenino, lo Bueno y lo Malo. Tú y yo

Fuimos la víctima y el villano. Así, nos hemos reunido muchas veces, la una dando a la otra la oportunidad exacta y perfecta para expresar y experimentar Quienes Somos Realmente. De ese modo -añadió el Alma Amistosa- llegaré a tu próxima vida y seré el "malo". Haré algo realmente terrible, y entonces podrás experimentarte como El Que Perdona.
         – ¿Que harás? -preguntó la Pequeña Alma, un poco nerviosa-. ¿Que puede ser tan terrible?
         – Oh, ya pensaremos en algo -replicó el Alma amistosa, con un guiño.
Segundos después, pareció tornarse muy seria y murmuró:
         – Tienes razón en algo.
         – ¿En qué? -quiso saber la almita.
         – Tendré que frenar mi vibración y hacerme muy pesada para hacer ese algo no tan bueno, Fingiré que soy alguien muy distinto a quien realmente soy. Por eso te pediré un favor a cambio.
         – ¡Sí, lo que quieras! -exclamó la Pequeña Alma y comenzó a cantar y bailar-. ¡Podré perdonar, podré perdonar!
        Pero notó que el Alma Amistosa seguía muy callada.
        – ¿Qué quieres? -le preguntó-. ¿Qué puedo hacer por ti? ¡Eres todo un ángel por estar dispuesta a hacer tal cosa por mí!
        – ¡Claro que el Alma Amistosa es un ángel! -interrumpió Dios-. ¡Todos lo son! Siempre recuerda eso, que sólo ángeles envío.
        Y así, la Pequeña Alma quiso más que nunca satisfacer la petición del Alma amistosa:
       – ¿Qué puedo hacer por ti? -volvió a preguntar.
       – En el momento que te golpee y despedace -repuso el Alma Amistosa-. Cuando te haga lo peor que pudieras imaginarte, en ese mismo instante...
       – ¿Qué? -interrumpió la Pequeña Alma-. ¿Qué...?
       El Alma amistosa estaba aún más seria:
       – Recuerda quién soy realmente.
       – ¡Sí, así será! -exclamó el Alma Inocente-. ¡Te lo prometo! Siempre te recordaré tal y como te veo aquí y ahora.
       – Muy bien -repuso el Alma Amistosa- porque pondré tanto empeño en fingir, que olvidaré quien soy. Y si tú no me recuerdas cómo soy realmente, no podré acordarme durante mucho tiempo. Y si olvido Quién Soy, incluso tú olvidarás Quién Eres, y las dos estaremos perdidas.
         Entonces necesitaremos que venga otra Alma para que nos recuerde a Ambas Quiénes Somos.
       – ¡No, no será así! -prometió otra vez la Pequeña Alma-. ¡Te recordaré! Y te agradeceré por darme ese don, la oportunidad de experimentarme como Quien Soy.
        Así acordaron, y La Pequeña Alma fue hacia una nueva vida, emocionada por ser la Luz, que era muy especial, y por ser esa parte de lo especial que se llama Perdonar. Y esperó ansiosamente poder experimentarse como Perdón y agradecer lo que hiciera la otra Alma para que fuera posible.
        En todo momento de esta vida, cada vez que apareció en escena una nueva Alma, ya fuera que trajese felicidad o pesar (y especialmente si traía pesar), la Pequeña Alma pensó en lo que Dios le dijo: "Siempre recuerda que no envío más que ángeles...".

NEALE DONALD WALSCH

jueves, 17 de febrero de 2011

Antes y después de la Vida. ECM (Experiencia Cercana a la Muerte)





En el año 1985 tuve una experiencia próxima a la muerte, comúnmente denominadas ECM. 
El texto que adjunto a continuación fue escrito por Jiménez del Oso y describe perfectamente las experiencias y sensaciones que hemos experimentado las personas que hemos vivenciado una ECM.
De hecho, y junto a la experiencia de duelo (por la muerte de un ser querido) es una de las causas primordiales por las que una persona despierta a la Consciencia y al Mundo Invisible de la Vida (sensibilidad extra-sensorial).
Con todo mi cariño,
Vanessa



Texto de: Jiménez del Oso
 
Durante las últimas décadas, un fenómeno se ha convertido en el centro de las discusión acerca de la supervivencia después de la muerte. Las experiencias cercanas a la muerte o ECM parecen proveer evidencia de la supervivencia en conjunto con las comunicaciones mediúmnicas y otros fenómenos relacionados, como es el caso de las apariciones de personas fallecidas.
El interés en este tema por el público en general y la comunidad científica, así como por parte de la religión, comenzó con la publicación del libro Life after Life (Vida después de la Vida) de Raymod Moody, un psiquiatra nortamericano, en 1975, quien se vio impulsado a estudiar estas experiencias luego de escuchar la vivencia del Dr. George Ritchie durante la guerra, a quien dedicó su libro. A partir de esto, cada vez más investigadores serios han buscado explicaciones al fenómeno, publicándose variados estudios en revistas especializadas.
Hasta incluso los niños, que no están todavía condicionados por ninguna idea concreta, y han sufrido una ECM, relatan los mismos hechos.
A lo largo de una experiencia cercana a la muerte se producen varias fases. La inmensa mayoría de los que han pasado por este trance describen de manera similar algunos de los pasos siguientes:
1.
Flotan sobre su cuerpo físico, observando todo el acontecimiento y perciben que poseen otro cuerpo. Suelen presenciar su cuerpo inerte en la cama o quirófano. Escuchan y ven cómo se les declara fallecidos.
2.
Se van elevando y atraviesan por un oscuro túnel. A veces es un movimiento por una escalera o un vacío oscuro, el cual se traviesa con relativa rapidez y muchas veces con la sensación de estar flotando.
3.
Aparece una figura hacia el final del túnel; es hermosa, blanca o transparente, tiene una cualidad intensamente amorosa. Algunas veces hay paisajes, voces o música.
4.
El testigo se torna espectador, no siente dolor ni molestias, así que se siente distante de su cuerpo físico. Experimentan una sensación de paz interior.
5.
Parece ser que los padres, y amigos difuntos son quienes vienen a su encuentro. Se encuentran con familiares o amigos anteriormente fallecidos, experimentando inmensa alegría. Todos hablan de las tareas que desarrollan en el mundo espiritual, de la necesidad de continuar estudiando, evolucionando, trabajando, y de que los lazos familiares no se rompen, más bien al contrario, se fortalecen
6.
Puede ser una presencia o una voz que se identifica según las creencias religiosas de cada uno: Jesús, un ángel, Buda. En este momento se establece un diálogo sin palabras con este ser que parece conocer todo del moribundo. Ese ser divino les muestra los errores y aciertos de la existencia corporal.
7.
Se presenta una revisión global pero integral de lo vivido. Asiste a la película de su existencia como espectador.
8.
Finalmente, el sujeto, se ve delante de un obstáculo, un muro, una pared o una puerta, y toma conciencia brusca de que su hora todavía no ha llegado. Aunque suelen encontrarse con una paz y tranquilidad indescriptibles, comienzan a sentir que deben volver. Así también se lo indican sus acompañantes, recordándoles que todavía tienen asuntos pendientes por resolver en la vida y que deben regresar para cumplir con su tarea. La vuelta es normalmente desagradable. Los testigos pueden volver a la tierra por decisión propia o por ayuda de terceros y cuando regresan, muchos de ellos se sienten ligados a una misión urgente que deben realizar en la tierra. Otros experimentan efectos secundarios que cambian su perspectiva de la vida.

viernes, 24 de diciembre de 2010

Feliz Navidad y Próspero Año 2011




      
        Hace cinco años me habría resultado increíble creer que, a fecha de hoy, todavía seguiría físicamente viva.
       Gracias a todos estos años, he comprendido que la Vida únicamente se compone de pequeños grandes momentos, que no son nada si no son vividos desde el Amor hacia la existencia, hacia nuestros hermanos y hacia nosotros mismos. 
        Nada de lo que vivimos es fruto de la casualidad , aunque parezca cosa de locos: ninguna de nuestras experiencias, por tristes y dolorosas que sean, son   obra del azar.
        La Vida es un milagro, amigos míos. Nuestra vida es un milagro. Cada día de nuestra vida es un milagro. Y de nosotros depende sacar partido y aprender de ella, independientemente de cuáles sean nuestras circunstancias personales. El mejor regalo que le puedes dar a la Vida es VIVIR, simplemente VIVIR.
       Hoy, he decidido compartir con todos vosotros mi canción favorita: Alegría (Cirque du Soleil). Durante los dos años y medio que permanecí prácticamente postrada en una cama, fue un grito al cielo  y un himno de esperanza para mi marido y para mí. 
       De todo corazón, se la dedico a todas las personas que sufren en silencio. A enfermos y a moribundos. A los pobres de pan y a los pobres de espíritu. A todos aquellos que creen vivir separados de la Vida, como gotas divididas del resto de seres humanos y de Amor (Dios).
       Con especial cariño, a todos los niños que esta noche de Navidad no van a tener unos padres a quienes abrazar, un plato caliente que saborear, una cama donde dormir y un regalo que destapar. 
       Feliz Navidad y Próspero Año 2011.
       Con Amor, 
Vanessa Aguilar




jueves, 9 de diciembre de 2010

Recibe Servicio



           -¿Podemos transformar nuestra forma de percibir la realidad?
        -Sí,  siempre y cuando escojamos dejar a un lado nuestra visión egocéntrica y nos adentremos a descubrir y a comprender mejor a nuestros semejantes.
        Ver a los demás con los ojos del alma sólo puede conducirnos a un resultado: servirles a todos y a cada uno de ellos, incluyendo en el "ellos" a nosotros mismos.
         Esta mañana, rebuscando en mi cuenta de Hotmail, encontré un excelente video, que refleja muy bien la forma en la que podemos transformar nuestra percepción de la Vida y ayudar quienes nos acompañan en Ella. Con cariño, lo comparto con todos vosotros.
        Un fuerte abrazo.

Vanessa Aguilar
        

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Un encuentro con la pobreza

      




        La Vida existe únicamente para que experimentemos la energía que Amor (Dios) nos otorgó con el fin de que nos deleitáramos con su Creación, una vez nos hubiéramos reconocido como parte intrínseca e indivisible de Él. El mayor gozo que podemos experimentar en la Vida es experimentar a Amor conscientemente, a sabiendas de que las personas que aparecen y nos acompañan en un determinado tramo de nuestro camino, incluso durante todo el camino hacia nuestra adhesión a Dios (fin último de Su Creación), no son seres separados de nosotros sino expresiones que también forman parte de esa energía unitaria creadora de todas los formatos de Vida que puedan existir en éste y en otros Universos.
        Hay dos formas de contemplar y vivir  la Vida.
       La primera se alimenta de la conciencia y se fundamenta en torno a la premisa de que ningún ser humano vive separado de otro ser humano, ni de cualquier otra criatura que haya sido creada por Amor, indistintamente de que sus cualidades y características sean distintas a la nuestra. Comprender que somos un conjunto de expresiones, todas provenientes de la dadivosa energía de Amor, es contemplar y vivir la Vida a través del Alma, para recorrer la basta existencia con los ojos del corazón, tomando decisiones de espiritualmente elevadas y colectivas en base a la mirada infinita de Amor. Para quienes recorren el tramo de su vida empleando la herramienta del corazón, comprenden aspectos esenciales del Plan de Amor, entre ellos y el más importante de todos: la fraternidad. Es necesario comprender que, más allá de la limitada concepción que poseemos sobre el pequeño grupo que habitualmente denominamos “familia”, todos los seres humanos formamos parte de una gran familia divina. Por consiguiente, la distinción de sexos, razas, los intereses personales y económicos disgregan y no contemplan la dadivosidad que el Creador dispuso junto a nuestra Madre Tierra, con el objeto de cobijarnos colectivamente en el seno de las formas materiales. Sin duda, compartir y evolucionar individualmente y como raza son dos de los aspectos relevantes que recoge El Plan Divino, con el fin de que perfeccionemos nuestra Alma en la dimensión de la basta materia y, alcanzado nuestro propósito evolutivo, logremos regresar a Él, a la morada de todas las Almas.
        -¿Quién ha creado a los seres humanos? Amor.
       -¿Quién otorga y quita la Vida? Amor.
       -Pero, ¿quién creó la desigualdad y la pobreza? Los seres humanos.
       -¿Y por qué existe la pobreza? –pregunto.
       La pobreza es el resultado de nuestras elecciones inconscientes. La conciencia es la herramienta que dispone todo ser humano para comprender la razón de nuestra existencia como hijos de Amor, aquí y ahora. Por lo tanto, y como segunda vía, la inconsciencia es la vía opuesta, a través de la cual podemos caminar ciegamente por el sendero de la Vida. La inconsciencia podría definirse como la distorsión que nos aleja de nuestra razón existencialista y es el resultado de dirigir nuestra mirada no hacia el corazón sino al ombligo de nuestras falsos, ilusorios y temporales deseos y expectativas personales. La inconsciencia la promueve ese Ego creado en torno a la visión egocéntrica que asume el rol de que es el ser humano quien domina a la Vida y a todas las acciones que se realizan en ella; un dominio que, además, se extiende hacia la Madre Tierra y hacia otros seres humanos. Moviéndonos en semejantes parámetros, es la animalidad la que domina nuestros impulsos y nuestras acciones. Obviamente, como animales, empleamos como herramientas de Vida el dominio y la fuerza, creyéndonos superiores en torno a una serie de logros materiales que no espirituales. Y es en el no hacer espiritual donde se fundamenta y reside la ilusión que promueve nuestro separativismo colectivo.       
       Como seres animales inconscientes, consentimos la pobreza. Hay quienes consideran la falta de pan como una de las mayores injusticias de la Humanidad y actúan consecuentemente para erradicarla. No obstante, hay quienes la siguen considerando como un problema que ha de ser resuelto a través de diferentes organismos, gracias a la labor que realizan unos cuantos. No obstante, y en la medida que no somos coherentes y aceptamos que la pobreza existe gracias a la inconsciencia de nuestros actos, somos cómplices de su existencia. Pero la pobreza de millones de nuestros hermanos sólo es un reflejo de la pobreza de Amor y de Espíritu que vivimos quienes, lamentablemente, hemos “dominado” los recursos y/o seguimos considerando que los demás seres humanos son partes divididas de nuestra propia divinidad, de nosotros mismos, del Plan de Amor en la Tierra y en el Universo. Muy contrariamente, Todos somos Uno y ser Uno implica que si un hermano no evoluciona… mi evolución ni tendrá sentido, ni podrá producirse.
         Entonces, ¿qué camino elegimos? ¿La vía de la consciencia o la vía de la inconsciencia? Quizás, deberíamos sentarnos a reflexionar la opción que albergue más dosis de Amor.
         Como bien diría Vicente Ferrer: “Todos y  cada uno de nosotros tenemos que contribuir con nuestro esfuerzo a transformar esta sociedad en una verdadera Humanidad”.


Con Amor,
Vanessa Aguilar