sábado, 17 de septiembre de 2011

El Abrazo del Oso








Querid@s amig@s:


Comparto con vosotros el libro que, recientemente, me ha publicado la editorial Luciérnaga.

"El abrazo del oso" ha marcado un antes y un después en mi vida, ya que en él narro las experiencias que he vivido, que me han ayudado a crecer y a comprender el verdadero papel de nuestra experiencia como seres humanos, así como la inexistencia de la muerte cuando ésta es comprendida como la extinción de la Vida.

La muerte no existe. Sin duda alguna, es el medio para que el alma pueda liberarse del cuerpo físico, una vez ha concluido su experiencia en esta forma de vida, una vez ha llegado el momento de que prosiga su camino hacia otras formas de la existencia.

Con todo mi cariño, adjunto el enlace donde aparece el precioso texto explicativo que, Juan Manuel Galván, amigo y compañero de la Asociación "El Abrazo del Oso" escribió como reseña para la solapa y contraportada de la obra.
Un fuerte abrazo para tod@s.
Con Amor,
Vanessa Aguilar
http://www.edicionesluciernaga.com/es/llibre/el-abrazo-del-oso_14660.html

domingo, 31 de julio de 2011

El valor de la iniciativa


Queridos amig@s:


Comparto con vosotr@s este precioso vídeo, que, no casualmente, llegó a mi vida a través de mi amiga Sonrisa.

" ...A veces se necesita de un pequeño ejemplo para que salgan grandes cosas de la mano del hombre...". Pablo Sager

Un abrazo enorme.
Con Amor,

Vanessa Aguilar


martes, 12 de julio de 2011

Hoy...

Queridos compañeros:

Comparto con todos vosotros este precioso escrito que escribió una íntima amiga mía. Un ser humano excepcional, una mujer de bandera que, habiendo superado su propio duelo, decidió compartir el aprendizaje incluso en ese viaje doloroso, intransferible y personal que la ha llevado a un encuentro consigo misma.
Este texto, venía acompañado de un vídeo que no puede pasar desapercibido y que, junto con su escrito, me ha sonsacado las sonrisas propias de la satisfacción personal de un trabajo realizado, su trabajo realizado, y también las lágrimas propias de la emoción que produce ver cómo un ser querido alza sus manos al cielo para enseñarnos que, por encima de cualquier vicisitud, lo más importante sigue siendo vivir, vivir, vivir...
Con todo mi cariño, para todos vosotros.
Vanessa

 
Hoy comienza el principio de mi nueva vida,
hoy decido aceptar mi realidad tal como es,
y no como me gustaría que fuera-
Hoy acepto mis cualidades, mis virtudes,
mis dones así como mis defectos,
también acepto que los demàs solo
aportan lo que pueden en cada momento
y a veces lo que aportan no me gusta,
ni siquiera les gusta a ellos
pero es lo que hay.

Hoy valoro que todo lo que ocurre
es un regalo para nuestro aprendizaje.
Hoy comprendo que no estoy sola,
que tengo todas la ayudas que necesito,
incluso la mejor, mi Yo interior, mi Sabiduría . 
 
Hoy se que merezco todo lo bueno de la vida, y me dirijo en linea recta a conseguirlo,
para bien mío y de los que me rodean.
Hoy decido ser mi propia guia, con la ayuda de la guía Divina,
y decido vivir una vida llena de júbilo, felicidad, amor y belleza,
y también decido que cuando ésto no se de,
pondré optimismo para seguir deseándolo.

Hoy doy gracias por todo lo que me ha tocado vivir,
por el conocimiento que tengo de mi misma
y la compasión que soy capaz de generar a los demás,
doy gracias porque todo sucede para mi bien,
y porque me espera una hermosa vida en la que puedo y quiero hacer mucho bien.

Gracias por acompañarme en el camino, gracias por estar ahí, gracias por existir.
Con Amor.

L.P.
 
 
 
 

martes, 5 de julio de 2011

La ventana




Había una vez dos hombres, los dos con enfermedades graves, en la misma habitación de un gran hospital.

Pese a ser una habitación minúscula, tenia una ventana que miraba al mundo. A uno de los hombres, como parte de su tratamiento, se le permitía sentarse en la cama durante una hora por la tarde (algo relacionado con la extracción de liquido de sus pulmones. Su cama estaba junto a la ventana. Pero el otro hombre debía pasar todo el tiempo acostado boca arriba.

Todas las tardes, cuando el hombre que estaba al lado de la ventana se instalaba para su hora, pasaba el tiempo describiendo lo que veía afuera. Al parecer, la ventana daba a un parque en el que había un lago. En él había patos y cisnes y los chicos se acercaban para arrojarles pan y hacer navegar sus barquitos. Los enamorados caminaban tomados de la mano junto a los árboles y había flores y canteros de césped y juegos. Y al fondo, detrás de la hilera de árboles, se veía un espléndido panorama de la ciudad, recortada contra el cielo.

El hombre acostado escuchaba las descripciones que le hacia el otro, disfrutando cada minuto. Oía que un chico, casi se había caído al lago y lo lindas que estaban las chicas con sus vestidos de verano.

Las descripciones de su amigo, en definitiva, le hacían sentir que prácticamente podía ver lo que pasaba afuera.


Una tarde muy agradable, se le ocurrió: ¿Por qué el hombre de la ventana debía tener todo el placer de ver qué pasaba?¿ Por qué no iba a tener él una oportunidad? Se sintió avergonzado, pero cuanto más trataba de no pensar así, más quería el cambio.

¡Haría cualquier cosa! Una noche, mientras miraba el techo, el otro hombre se despertó de repente con tos y ahogos, y trato desesperadamente de alcanzar el botón para llamar a la enfermera. Pero él lo observo sin moverse, incluso cuando el sonido de la respiración se detuvo.

A la mañana, la enfermera encontró muerto a su compañero y, en silencio se llevaron su cadáver.

Cuando lo consideró oportuno, pregunto si no podían cambiarlo a la cama que estaba al lado de la ventana. Lo trasladaron, lo instalaron y lo pusieron cómodo. En cuanto se fueron, con dificultad se incorporo y se asomo a la ventana.

ENFRENTE HABIA UNA PARED BLANCA...
Muchas veces hacemos daño a gente sin motivo, cuando lo único que trata es de animarnos y de que veamos la vida de la mejor manera.

lunes, 30 de mayo de 2011

La cárcel del tiempo


Para el despertador del hombre años hace que has nacido. Para aquel calendario sólo optas prometer un mes a expirar.
Para la piel que habitas ya eres tronco de inadmisible regreso. Y de cara al vecino ya eres o fuiste: un niño, un adolescente, un hombre, un anciano...
La vida se asemeja a un circo ambulante y como tal se nos muestra expectante y repleta de pruebas. En el espectáculo cualquier ser humano da vida a un trapecista y, ajeno al aplauso esperado, observa la cuerda y observa la vida.
Primer tramo, primer paso... y esta vez aferrado con fuerza a la cuerda de madre.
Primera caída, primer zarandeo... junto al expectante público que te observa, que te ríe, que te grita, que te impone, que te aplaude, que te espera, que te ama, que protesta. Entre ellos, y el más importante de todos, uno mismo.
Al frente continúa la eterna cuerda. Ante ella... el pavor de cruzar defraudando a los tuyos, defraudándonos a nosotros mismos.
Miedo del propio miedo, el trapecista teme lo eterno. Por primera vez, siente que es más fácil resguardarse en tramos pequeños y revestirlos con nombres que ampliar su visión al total de la cuerda. Del mismo temor a la no sujeción surgen las cortas distancias del hilo. Finalmente, el trapecista decide restringir el total de sus pasos, acotar su horizonte en pasos pequeños que son aparentemente visibles, que son aparentemente seguros. ¡No obstante, la cuerda es la misma! ¡Y da igual acotarla o alargarla, romperla o concluirla!
De esta manera es como el ser humano da vida al tiempo. No obstante, y más allá de un vocablo temporal, la cuerda sólo es cuerda...
Ahora, el trapecista es capaz de comparar lo andado con el tramo a seguir y, a su paso, es capaz de ignorar el tramo presente. Entonces, y mientras la caída del ayer se resuelve mañana, comienza a renegar del momento actual.
Ahora, mientras es capaz de acomodarse en un tramo que ya no mira, es capaz también de entristecerse contando los pasos ya dados.
Ahora, y tras la fiesta anual de tarta inventada, el trapecista convive restándole un día al futuro y sumándole cifras a un tiempo pasado.
Ahora, sucumbido a un reloj de pulsera, es capaz de llorarle a un tiempo que él mismo inventó. En definitiva, excusas para encubrir la incertidumbre que nació de una cuerda sin signos.
El tiempo es la fracción inventada de un presente que allana el vasto infinito del amor que somos, del miedo que somos. Y el trapecista es capaz de subyugarse a esa fracción temporal que él mismo creó, para cruzar la cuerda renegando de la espontaneidad, para ejercer un control sobre la incognoscible existencia, para creer que su vida únicamente dependerá de la edad, de los meses, de un frustrante recuento.
Y ahora es cuando el trapecista acabará siendo lo que es: un esclavo del propio recuento y un esclavo de la propia existencia.

Un fuerte abrazo, compañeros.
Con Amor,
Vanessa Aguilar

domingo, 29 de mayo de 2011

Lucha por lo que quieres

Queridos amigos:

Comparto con vosotros este precioso vídeo lleno de valores: esperanza, humildad, coraje, constancia y fe.
Así actúa el Amor. 

Un fuerte abrazo,
Vanessa Aguilar



jueves, 19 de mayo de 2011

Un automóvil nuevo








"Un joven muchacho estaba a punto de graduarse, hacía muchos meses que admiraba un hermoso coche deportivo que vio en un concesionario. Sabiendo que su padre podría comprárselo le dijo que ese coche era todo lo que quería.
Conforme se acercaba el día de graduación, el joven esperaba por ver alguna señal de que su padre hubiese comprado el coche. Finalmente, en la mañana del día de graduación, su padre le llamó a que fuera a su habitación. Le dijo lo orgulloso que se sentía de tener un hijo tan bueno y lo mucho que lo amaba.
El padre tenia en sus manos una hermosa caja de regalo. Curioso y de algún modo decepcionado, el joven abrió la caja y lo que encontró fue una hermosa Biblia de cubiertas de piel y con su nombre escrito con letras de oro. Enojado le gritó a su padre diciendo: "Con todo el dinero que tienes, y lo único que me das es esta Biblia". y salió de la casa.
Fue tanta la decepción del joven que se fue de la casa a hacer su vida.
Pasaron muchos años y el joven se convirtió en un exitoso hombre de negocios. Tenia una hermosa casa y una bonita familia, pero cuando supo que su padre que ya era anciano estaba muy enfermo, pensó en visitarlo.
No lo había vuelto a ver desde el día de su graduación. Antes que pudiera partir para verlo, recibió un telegrama donde decía que su padre había muerto, y le había heredado todas sus posesiones, por lo cual necesitaba urgentemente ir a la casa de su padre para arreglar todos los tramites de inmediato.
Cuando llegó a la casa de su padre, una tristeza y arrepentimiento llenó su corazón. De pronto, empezó a ver todos los documentos importantes que su padre tenía y encontró la Biblia que en aquella ocasión su padre le había dado. Con lagrimas, la abrió y empezó a hojear sus paginas. Su padre cuidadosamente había subrayado un verso en Mateo 7:11

"Y si vosotros siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, cuanto más nuestro Padre Celestial dará a sus hijos aquello que le pidan"

Mientras leía esas palabras, unas llaves de coche cayeron de la Biblia. Tenían una tarjeta del concesionario de coches donde había visto ese coche deportivo que había deseado tanto. En la tarjeta estaba la fecha del día de su graduación y las palabras: TOTALMENTE PAGADO.

¿Cuantas veces hemos rechazado y perdido las Bendiciones de Dios porque no vienen envueltas en paquetes hermosos?"


Un fuerte abrazo, compañeros.
Gracias, Carlos, por mostrarme este precioso cuento.
Con Amor,
Vanessa Aguilar