Querid@s amig@s:
Con todo mi cariño, os adjunto este precioso enlace. Se trata de un vídeo que reúne todos los valores de la amistad.
Un abrazo enorme, de todo corazón.
Con Amor,
Vanessa Aguilar
http://www.facebook.com/photo.php?v=1518778293475
miércoles, 2 de noviembre de 2011
martes, 1 de noviembre de 2011
Presentación del libro "El abrazo del oso" en Madrid
Por: Juan Manuel Galván
La tarde del pasado viernes, 28 de octubre, Vanessa Aguilar presentó en Madrid, en las instalaciones de Ecocentro, su libro "El abrazo del oso", publicado por Ediciones Luciérnaga. Aquellos que asistimos a esta primera de las tres presentaciones que tendrán lugar en diferentes ciudades (Barcelona y Valencia aguardan a diciembre), nos encontramos con un acto sencillo, próximo, cálido, casi familiar, en el que Vanessa se deshizo del discurso que había preparado anteriormente y decidió dejar al descubierto su gran corazón, para hablar por boca de éste, sin que el guión que reposaba sobre la mesa lograra bajar en ningún momento su mirada hacia el papel escrito. Y es que el corazón, amigos, no titubea cuando quiere que le oigan, no flaquea cuando muestra su verdad y no vacila cuando hay personas que necesitan escucharlo. Por ello, no fue un episodio extraño que el auditorio se contagiara de la visible emoción que Vanessa experimentó en varios momentos del acto: de principio a fin resultó un bonito evento con emociones compartidas.
Si tuviera que vestir esta presentación pública con una sóla palabra, con una sóla voz, ésta sería "valentía". Valentía por comparecer ante un nutrido grupo de asistentes que escuchó con atención todo lo que nuestra amiga y compañera tenía que decirles. Valentía por derribar los últimos muros tras los que Vanessa se ocultó durante sus años difíciles. Valentía por contar con palabras la verdad sobre la muerte que se custodia en este libro. Valentía por enfrentarse a los miedos humanos sin esconderse. Valentía por tender su mano a personas que necesitan cogerla. Y valentía por recoger el testigo, el legado, el mensaje de aquellos que antes que ella explicaron al mundo que la muerte no existe y por continuar su labor.
Resultó una encantadora presentación de su libro: preciosa charla, preciosas palabras, preciosa firma de ejemplares, preciosa tarde... Gracias, mi querida Vanessa, por contribuir a desmitificar la muerte ahuyentando a los fantasmas del miedo y la inconsciencia, gracias por la aportación personal que significa este libro al consuelo de aquellos que atraviesan el doloroso trance de haber perdido a sus seres queridos. Gracias por transmitir tu sólida esperanza a los que, en silencio, sufren un duelo. Gracias por estos momentos inolvidables. Y el agradecimiento por todo tu afán de los que sabemos que te desvives por este proyecto.
Tras la charla de presentación en la sala habilitada para el acto, tuvo lugar en la librería de Ecocentro la firma de ejemplares de "El abrazo del oso", para el público asistente, de la que os adjunto esta fotografía. Un abrazo para todos.
sábado, 17 de septiembre de 2011
El Abrazo del Oso
Querid@s amig@s:
Comparto con vosotros el libro que, recientemente, me ha publicado la editorial Luciérnaga.
"El abrazo del oso" ha marcado un antes y un después en mi vida, ya que en él narro las experiencias que he vivido, que me han ayudado a crecer y a comprender el verdadero papel de nuestra experiencia como seres humanos, así como la inexistencia de la muerte cuando ésta es comprendida como la extinción de la Vida.
La muerte no existe. Sin duda alguna, es el medio para que el alma pueda liberarse del cuerpo físico, una vez ha concluido su experiencia en esta forma de vida, una vez ha llegado el momento de que prosiga su camino hacia otras formas de la existencia.
Con todo mi cariño, adjunto el enlace donde aparece el precioso texto explicativo que, Juan Manuel Galván, amigo y compañero de la Asociación "El Abrazo del Oso" escribió como reseña para la solapa y contraportada de la obra.
Un fuerte abrazo para tod@s.
Un fuerte abrazo para tod@s.
Con Amor,
Vanessa Aguilar
http://www.edicionesluciernaga.com/es/llibre/el-abrazo-del-oso_14660.html
domingo, 31 de julio de 2011
El valor de la iniciativa
Queridos amig@s:
Comparto con vosotr@s este precioso vídeo, que, no casualmente, llegó a mi vida a través de mi amiga Sonrisa.
" ...A veces se necesita de un pequeño ejemplo para que salgan grandes cosas de la mano del hombre...". Pablo Sager
Un abrazo enorme.
Con Amor,
Vanessa Aguilar
martes, 12 de julio de 2011
Hoy...
Queridos compañeros:
Comparto con todos vosotros este precioso escrito que escribió una íntima amiga mía. Un ser humano excepcional, una mujer de bandera que, habiendo superado su propio duelo, decidió compartir el aprendizaje incluso en ese viaje doloroso, intransferible y personal que la ha llevado a un encuentro consigo misma.
Este texto, venía acompañado de un vídeo que no puede pasar desapercibido y que, junto con su escrito, me ha sonsacado las sonrisas propias de la satisfacción personal de un trabajo realizado, su trabajo realizado, y también las lágrimas propias de la emoción que produce ver cómo un ser querido alza sus manos al cielo para enseñarnos que, por encima de cualquier vicisitud, lo más importante sigue siendo vivir, vivir, vivir...
Con todo mi cariño, para todos vosotros.
Vanessa
Hoy comienza el principio de mi nueva vida,
hoy decido aceptar mi realidad tal como es,
y no como me gustaría que fuera-
Hoy acepto mis cualidades, mis virtudes,
mis dones así como mis defectos,
también acepto que los demàs solo
aportan lo que pueden en cada momento
y a veces lo que aportan no me gusta,
ni siquiera les gusta a ellos
pero es lo que hay.
Hoy valoro que todo lo que ocurre
es un regalo para nuestro aprendizaje.
Hoy comprendo que no estoy sola,
que tengo todas la ayudas que necesito,
incluso la mejor, mi Yo interior, mi Sabiduría .
Hoy se que merezco todo lo bueno de la vida, y me dirijo en linea recta a conseguirlo,
para bien mío y de los que me rodean.
Hoy decido ser mi propia guia, con la ayuda de la guía Divina,
y decido vivir una vida llena de júbilo, felicidad, amor y belleza,
y también decido que cuando ésto no se de,
pondré optimismo para seguir deseándolo.
Hoy doy gracias por todo lo que me ha tocado vivir,
por el conocimiento que tengo de mi misma
y la compasión que soy capaz de generar a los demás,
doy gracias porque todo sucede para mi bien,
y porque me espera una hermosa vida en la que puedo y quiero hacer mucho bien.
Gracias por acompañarme en el camino, gracias por estar ahí, gracias por existir.
Con Amor.
L.P.
martes, 5 de julio de 2011
La ventana
Había una vez dos hombres, los dos con enfermedades graves, en la misma habitación de un gran hospital.
Pese a ser una habitación minúscula, tenia una ventana que miraba al mundo. A uno de los hombres, como parte de su tratamiento, se le permitía sentarse en la cama durante una hora por la tarde (algo relacionado con la extracción de liquido de sus pulmones. Su cama estaba junto a la ventana. Pero el otro hombre debía pasar todo el tiempo acostado boca arriba.
Todas las tardes, cuando el hombre que estaba al lado de la ventana se instalaba para su hora, pasaba el tiempo describiendo lo que veía afuera. Al parecer, la ventana daba a un parque en el que había un lago. En él había patos y cisnes y los chicos se acercaban para arrojarles pan y hacer navegar sus barquitos. Los enamorados caminaban tomados de la mano junto a los árboles y había flores y canteros de césped y juegos. Y al fondo, detrás de la hilera de árboles, se veía un espléndido panorama de la ciudad, recortada contra el cielo.
El hombre acostado escuchaba las descripciones que le hacia el otro, disfrutando cada minuto. Oía que un chico, casi se había caído al lago y lo lindas que estaban las chicas con sus vestidos de verano.
Las descripciones de su amigo, en definitiva, le hacían sentir que prácticamente podía ver lo que pasaba afuera.
Una tarde muy agradable, se le ocurrió: ¿Por qué el hombre de la ventana debía tener todo el placer de ver qué pasaba?¿ Por qué no iba a tener él una oportunidad? Se sintió avergonzado, pero cuanto más trataba de no pensar así, más quería el cambio.
¡Haría cualquier cosa! Una noche, mientras miraba el techo, el otro hombre se despertó de repente con tos y ahogos, y trato desesperadamente de alcanzar el botón para llamar a la enfermera. Pero él lo observo sin moverse, incluso cuando el sonido de la respiración se detuvo.
A la mañana, la enfermera encontró muerto a su compañero y, en silencio se llevaron su cadáver.
Cuando lo consideró oportuno, pregunto si no podían cambiarlo a la cama que estaba al lado de la ventana. Lo trasladaron, lo instalaron y lo pusieron cómodo. En cuanto se fueron, con dificultad se incorporo y se asomo a la ventana.
ENFRENTE HABIA UNA PARED BLANCA...
Muchas veces hacemos daño a gente sin motivo, cuando lo único que trata es de animarnos y de que veamos la vida de la mejor manera.
lunes, 30 de mayo de 2011
La cárcel del tiempo
Para el despertador del hombre años hace que has nacido. Para aquel calendario sólo optas prometer un mes a expirar.
Para la piel que habitas ya eres tronco de inadmisible regreso. Y de cara al vecino ya eres o fuiste: un niño, un adolescente, un hombre, un anciano...
La vida se asemeja a un circo ambulante y como tal se nos muestra expectante y repleta de pruebas. En el espectáculo cualquier ser humano da vida a un trapecista y, ajeno al aplauso esperado, observa la cuerda y observa la vida.
Primer tramo, primer paso... y esta vez aferrado con fuerza a la cuerda de madre.
Primera caída, primer zarandeo... junto al expectante público que te observa, que te ríe, que te grita, que te impone, que te aplaude, que te espera, que te ama, que protesta. Entre ellos, y el más importante de todos, uno mismo.
Al frente continúa la eterna cuerda. Ante ella... el pavor de cruzar defraudando a los tuyos, defraudándonos a nosotros mismos.
Miedo del propio miedo, el trapecista teme lo eterno. Por primera vez, siente que es más fácil resguardarse en tramos pequeños y revestirlos con nombres que ampliar su visión al total de la cuerda. Del mismo temor a la no sujeción surgen las cortas distancias del hilo. Finalmente, el trapecista decide restringir el total de sus pasos, acotar su horizonte en pasos pequeños que son aparentemente visibles, que son aparentemente seguros. ¡No obstante, la cuerda es la misma! ¡Y da igual acotarla o alargarla, romperla o concluirla!
De esta manera es como el ser humano da vida al tiempo. No obstante, y más allá de un vocablo temporal, la cuerda sólo es cuerda...
Ahora, el trapecista es capaz de comparar lo andado con el tramo a seguir y, a su paso, es capaz de ignorar el tramo presente. Entonces, y mientras la caída del ayer se resuelve mañana, comienza a renegar del momento actual.
Ahora, mientras es capaz de acomodarse en un tramo que ya no mira, es capaz también de entristecerse contando los pasos ya dados.
Ahora, y tras la fiesta anual de tarta inventada, el trapecista convive restándole un día al futuro y sumándole cifras a un tiempo pasado.
Ahora, sucumbido a un reloj de pulsera, es capaz de llorarle a un tiempo que él mismo inventó. En definitiva, excusas para encubrir la incertidumbre que nació de una cuerda sin signos.
El tiempo es la fracción inventada de un presente que allana el vasto infinito del amor que somos, del miedo que somos. Y el trapecista es capaz de subyugarse a esa fracción temporal que él mismo creó, para cruzar la cuerda renegando de la espontaneidad, para ejercer un control sobre la incognoscible existencia, para creer que su vida únicamente dependerá de la edad, de los meses, de un frustrante recuento.
Y ahora es cuando el trapecista acabará siendo lo que es: un esclavo del propio recuento y un esclavo de la propia existencia.
Un fuerte abrazo, compañeros.
Con Amor,
Vanessa Aguilar
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